lunes, 25 de noviembre de 2013

Música para Halloween, la fiesta que no debe morir

A mí, sinceramente, ya me da pena responder, año tras año desde 1998, que un chaleco sobre una camisa de cuadros es mi disfraz de vaquero, porque ni sombrero tengo. Es que si el simple hecho de combinar la ropa de cada día me cuesta trabajo, pensar en un disfraz me produce más pereza que una fiesta empresarial en chiva rumbera. Pero no por eso me opongo a que exista la celebración de Halloween y, sobre todo, exijo que se respete su temporada.

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La caja no siempre es tan tonta: La banda sonora de Tentaciones

Lo he dicho ya varias veces en otros textos aquí publicados: si hay algo que he hecho en la vida es ver televisión, algunas cosas muy buenas y muchísimas muy malas. Tanta televisión he visto, que mi mamá no se cansa de repetir la historia de aquel día que mi abuela me vio, a los pocos meses de nacido, concentrado mirando un concierto de Raphael en Espectaculares JES, así salí de fábrica. Desde entonces dictó su sentencia: “a ese niño le va a encantar la televisión”. Lo que me terminó encantando fue la TV y no Raphael, no sé si para bien o para mal, pero lo que no se imaginó mi abuela es que tanta cercanía con ese medio llevaría a su nieto, años después, a salir en pantalla nacional con un disfraz de banano.

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