viernes, 11 de julio de 2008

Réquiem por City tv


Hace poco encontré en televisión un anuncio sobre un nuevo programa que presentaría City Tv, en el cual simpáticos y descomplicados jovencillos, irían a un estudio a encontrar su pareja ideal. Esto tendría el aval de la experta y reconocida sabia del Tarot, Janin, una de las ayudantes de Jotica en su programa de la mañana.

Sobrepasando el hecho de que es un formato mil veces visto y fracasado en la tv colombiana, y que la popular tarotista es ahora más reconocida por ser una estafadora que por ser una de las preferidas de Jota, pensé que de pronto podría causarme algo de risa este nuevo proyecto de City Tv. Sin embargo, esta semana encontré (o tal vez el me encontró a mí) este programa y lo único que pude sentir fue una profunda tristeza.

La popular Janin no tiene ningún protagonismo en el programa y por el contrario solo dice obviedades, como que Cáncer es un signo de personas divertidas que aman el color caqui, o que escorpión suele sufrir de pecuela en las relaciones sexuales y libra es un amoroso soñador. Se presentan, así mismo, un grupo de jóvenes sin gracia, con siete kilos de gel en la cabeza y jeans desteñidos y pegados, tratando de conquistar a unas cuantas chicas de labios escarchados y tímidas sonrisas.

La presentadora, a quien por cierto deberían modularle el micrófono para bajarle unos cuantos decibeles, intenta sacarles con ganzúa alguna palabra a los participantes que en un estudio que me remite a programas de hace diez años como Chispirrimiringuirichi o Splash o cualquiera de esos presentados por Zulu, con su eterno español defectuoso, creen que allí encontrarán el amor.

Para su desgracia, estos incautos no conseguirán más que una desastrosa exhibición ante los televidentes, y serán cómplices del entierro total de City TV. Con mucho pesar, y un poco de pena porque hace parte de los mismos dueños que alojan este precario blog, debo decir que este canal desde hace algunos años se ha empeñado cada día más en nadar en su estiércol.

Es una tristeza recordar el origen de un canal que con poco presupuesto, sacó lo mejor de la creatividad para hacer una programación decente con programas distintos como Mucha Musica, el Videodromo, los noticieros, la novedosa city capsual, o Radio City, que sin pretender afirmar que eran la gran maravilla, fueron los que sacaron a flote un canal pequeño que no tenía presupuesto para competir con los dos grandes privados.

Ahora, tal vez con un poco más de presupuesto, creo que City Tv compite y hasta gana, en programas nefastos, como este de las parejas y el “humorístico” del irreverente y joven rasta que se une con la divertida imitadora de radio para hacer un engendro televisivo que, en la única vez que lo vi, me hizo sonrojar de pena ajena y me dejó con dolor de mandíbula por los muchos bostezos que generó en mí.

Definitivamente este canal de la capital, se empeña día a día en ponerse al nivel de Telepacífico o Canal 13 porque al parecer quiere ganarse con méritos el título de canal regional. Espero eso sí, que empobrezca cada día más su programación porque por ahora va empatando con Telecaribe, pero si quiere ganar debe seguir con estos nuevos formatos que lo acerquen a ser un canal cada vez más malo.

martes, 8 de julio de 2008

Tele-enchilada


Por una generosa oferta del bolsillo del señor Carlos Slim, magnate mexicano de las telecomunicaciones, lo que en nuestro país antes era Tv Cable, ahora es Telmex, una compañía de cable que como era de esperarse ha llegado con su paso firme a Colombia garantizando que el bolsillo del señor Slim sea cada día menos "slim".

Muy a mi pesar, he comenzado a ver cómo la llegada de esta empresa, lentamente, en un silencioso proceso degenerativo, intenta volver la televisión cada día más parecida a una enchilada o a un burrito, con el perdón que se merecen tan exquisitos manjares. Para no ir muy lejos el “creativo” comercial en el que un perro discute con su amo sobre el programa que deben ver, evidencia que además de la desgracia de encontrar un perro que habla, lo hace con acento ‘manito’.

Además de esto, el servicio de Telmex incluyó en su parrilla dos canales que no se merece ni siquiera la televisión peruana con sus Lauras en America y Cholas Chabucas. Por un lado uno llamado Canal de las Estrellas, que de estrellas tiene muy poco y por el contrario parece haberse creado luego de un gran estrellón, y por otro lado uno que se llama Telenovelas…a secas, nombre lo suficientemente contundente como no para hacer ningún comentario al respecto.

La diferencia entre estas dos señales al parecer no es ninguna, pues siempre veo a los mismos galanes de nombre compuesto (Pedro Francisco, Javier Armando, Felipe Esteban, etc.) y torso descubierto para mostrar sus bronceados músculos, intentando conquistar a las mismas lloronas que ya ha mostrado Jorge Barón en el canal Uno en el horario de las 3 de la tarde hace diez años. Obviamente la capacidad actoral, y sobre todo mental, de dichos personajes no les da para decir nada que parezca medianamente natural y por el contrario son fieles a su nefasta tradición novelera mexicana.

Como si esto no fuera suficiente, existe un nuevo canal de producción local llamado Tv Centro o alguna cosa así, en el que todo el día dan un programa llamado Nuestra música presentado por una mujer de acento costeño y lenguisopa, que saca a relucir sus abundantes carnes mientras trata de “mi amor”, “corazoncito”, “mi vida” a cuanto personaje se aparezca por ese precario estudio. Obviamente, prefiero no hablar de los invitados musicales de este exquisito espacio televisivo por respeto a los lectores del blog. Luego de ver a estos exponentes de la música más barata que alguien pueda hacer me cuestiono con mucha preocupación si el nombre del programa es acertado, ¿será esa nuestra música?

He visto en este nuevo canal, un magazín que para ser más fresco y natural se realiza desde el parque de cualquier urbanización de clase media, en el que como escenario de fondo hay una reja por la que alguno que otro curioso se asoma a mirar qué es lo que pasa mientras diversas bailarinas de música árabe o bambuco, deleitan a los transeúntes y a los poco agraciados presentadores, porque dudo que el programa tenga televidentes.

Así mismo, este canal ofrece una rutina de ejercicios impartida por un hombre de pelo engominado, al estilo de Vegueta o Goku, que con una camiseta que forra hasta sus venas y un pantaloncito caliente que se vuelve más vomitivo que el mismo vómito, menea sus caderas al ritmo de cualquier mapalé mientras parece pensar en silencio que se ve delicioso con ese zangoloteo de glúteos.

Me causa profundo malestar encontrarme con estos decadentes espectáculos que cada vez acercan más a la televisión de este país a un melodrama mexicano con toda la mediocridad que esto trae consigo. Como si no fuera suficiente con “Así es la vida”, con el acento mexicano de algunas novelas colombo-miamescas, con Jorge Barón y con Jota Mario, para que ahora la decadente televisión colombiana se empobrezca aún más.

viernes, 4 de julio de 2008

Estoy feliz, somos terceros


Todo parecía desgracia en esta deprimente nación en la que los grandes titulares de prensa eran: El presidente llamará a su gran parche de colombianos amigos para que lo respalden en una pelea callejera contra la Corte Suprema de Justicia. Vino el heroico McCain a visitarnos para decir lo obvio y aprobar o desaprobar, como un buen jefe, lo que se hace y lo que se deja de hacer. Y para rematar, como si lo anterior no fuera suficiente maldición, Yidis se empelotará en la revista Soho. Hasta que una buena noticia apareció en la prensa: Colombia, el tercer país más feliz. Y obviamente esto sucedió antes del rescate de Ingrid, tres norteamericanos, un simpático cusumbo y once soldaditos.

Aunque todo este tiempo afirmaba con certeza que Colombia era el país más feliz del mundo, un reciente informe me dejó claro que somos terceros, hecho que me deprimió un poquito (tan solo un poquito) pero no tanto como para bajar del tercer puesto de alegría, pues a pesar de todo lo que pasa - me atrevería a pensar que son más las razones para derramar más lagrimas de tristeza que de alegría - vivimos en una sospechosa felicidad constante, según lo que dice la investigación de la Universidad de Michigan.

Los indicadores para medir la felicidad, según este importante estudio, son bastante explicativos del por qué en Colombia somos los terceros más felices. Afirman los investigadores que la libertad (palabra muy mentada por estos días) es el principal motivo de felicidad, evidentemente en este país somos libres. Libres para salir a las calles a las 3 de la mañana sin problema porque tal vez un hombre de bien, en uso de su libertad, nos libra del maldito dinero, celulares, relojes, zapatos o dientes de oro, que al fin y al cabo son sólo eso: cosas materiales. Libres también para inducir a los niños chocoanos a que se libren del sobrepeso e implementen rigurosas dietas, para eso lo mejor es darles la comida de los niños a los marranos que sí deben engordar. En general libertad por montón.

La tolerancia es también un indicador de felicidad, y en Colombia como soportamos y aún no hemos desterrado a los pecadores y equivocados negros, homosexuales e indígenas sin exterminarlos del todo, definitivamente no tenemos motivos para ser infelices. Somos tolerantes también con la gente que piensa diferente, característica que evidencia muy bien el presidente y la oposición, que han dividido al país entre guerrilleros y paramilitares, evitando así esos incómodos puntos medios y objetivos que no sirven para nada.

Comprendo im-perfectamente las razones por las cuales somos un país feliz, y creo que luego de la publicación de esta noticia, sumada al rescate de Ingrid, los tres estadounidenses y el cusumbo…ah! y los otros 11, el índice de felicidad subió aún más porque ¿a quién no lo hace feliz saber que, a pesar de la desgracia, está en la lista de los más felices? Vaya uno a saber si nos sacaron ya del concurso por ser demasiado felices. Por eso propongo que no sólo haya un programa que se llame Sábados Felices sino todos los días felices, porque este tipo de programas evidencian muy bien nuestra in-feliz realidad.

Aunque, sin ánimo de opacar la felicidad de que nos reconozcan como los más felices, me temo que en un ranking de ceguera, estaríamos ocupando puestos similares a los que ya, muy orgullosamente, tenemos en variedad de mariposas, cantidad de rios, variedad de arañas, desplazados y amputados por minas antipersona.

jueves, 26 de junio de 2008

Fútbol mortal


A pesar de que cada vez que nos atrevemos a mencionar la palabra fútbol en este blog, el 99.9% de los comentarios (partiendo de la base de que para hablar de fútbol todo el mundo es experto) son de desaprobación y hamponería, debo confesar que mi espíritu masoquista me hace recurrir a este tema con cierta regularidad. Además de mi masoquismo, quiero seguir corroborando lo obvio: que el fútbol, a pesar de ser un deporte divertidísimo de ver y practicar, despierta al colombiano de-mente obtusa.

Todo comienza por la transmisión de los partidos de la Eurocopa. Por un lado en ESPN, con el sonido de fondo del estadio que evidencia el emocionante ambiente que se vive en el lugar, unos locutores discretos que dan información interesante sobre jugadores y equipos, mientras que en el canal Caracol o RCN un narrador que se parece más a un payaso de restaurante que describe lo obvio, acompañado por unos comentaristas que inventan palabras y para sacar a la luz su técnico frustrado hablan de números y se inventan términos para parecer más doctos en el tema.

Luego, parece como de otro mundo ver que los árbitros se equivocan en jugadas decisivas y los jugadores no los atacan como una jauría de hienas. Ellos, por lo general, no quieren ganarse un Oscar simulando faltas, y lo más extraño de todo es que, a pesar de que en la tribuna no hay rejas como las de El Buen Pastor, los hinchas, a pesar de que están tomando cerveza todo el partido, no se atreven a meterse a insultar a los jugadores por sus errores. Pimentel, a quien deberían recomendarle un retiro al Tibet, podría aprender un poquito más de ellos.

En el otro extremo está nuestro infierno. Acá por jugar bien y ganar hay críticas y comienzan a botar lentamente al técnico (como le pasó a Santa Fe, poca fe). Por jugar mal, pasa lo que pasó en el estadio de Cali, los jugadores comienzan a recibir amenazas y por no tener suerte o estar en un mal momento, lentamente se cuelgan una lápida al cuello, y si no que lo diga el fantasma de Andrés Escobar.

Así mismo, por fuera de las canchas unos seres de-mentes limitadas son capaces de matar a otra persona por ser de otro equipo. Me pregunto ¿cuál es el verdadero beneficio que les trae seguir religiosamente a equipos que, como cualquier otro, ganan algunas veces y pierden en otras, pero nunca cambian las vidas de sus hinchas en términos reales?

Como en Europa (que al fin y al cabo es el primer mundo) saben que la vida de un aficionado al fútbol no está determinada por un equipo o un partido, es probable que los jugadores entren a la cancha más relajados sin la presión de que por un autogol o por una mala campaña pueden perder la vida y por eso logran ganar títulos importantes sin el nerviosismo de tener una pistola en la sien.

Yo por eso creo que Colombia no ha ido a los últimos mundiales ni debería ir al próximo, son pocos los jugadores que se atrevan a poner en riesgo su vida pues ir al Mundial es casi como ir a la guerra, donde existe la posibilidad de ser un soldado retirado (desgracia similar a la de ser una vieja gloria del deporte) o ser un ser viviente retirado...del mundo.

Seguramente si Colombia va al Mundial habrá más de un muerto: si pierde, seguramente como están las cosas, alguien terminará con muchos arreglos florales a sus pies; y si gana, así sea contra la selección de Mozambique, en la excesiva celebración también morirán otros tantos.

Ya se (como lo dirán muchos con la cabeza de lado y levemente inclinada hacia atrás) que me “debería ir a Europa si tanto le gusta” pero mi realidad está acá y sobre la mente obtusa de muchos aficionados al fútbol en Colombia es sobre lo que me interesa hablar. También aclaro que no quiero ser experto en fútbol ni parecerme a un comentarista (dios me libre) y por eso podrían ahorrase comentarios del tipo “que blog tan mediocre, se nota que no sabe nada de fútbol”.

sábado, 21 de junio de 2008

Diario para guerrilleros y paramilitares


La reciente noticia del regreso del periódico El Espectador al escenario periodístico diario, en el que durante los últimos años la mejor (por ser la única) opción fue El Tiempo, para muchos ha sido un evento totalmente intrascendente que no cambiará la rutina telenovelera después de ver el noticiero de RCN.

Pero es que ¿a quién le va interesar tener más cosas por leer si a lo largo del año, dentro del infinito mundo de la literatura, los colombianos tan solo leen un libro en promedio? ¿A quién le va a interesar ver una noticia por partida doble si con la información de RCN es suficiente?

Sin embargo, y a pesar de que con “La Cosa política” de la nueva ronca de oro Vicky Dávila sería suficiente para conocer lo que pasa en el país, es importante (o eso dicen) evaluar el panorama actual de los dos periódicos más tradicionales.

Por un lado personajes como Londoño, Vargas, Rueda, Apuleyo, etc., y por el otro Zuleta, Cepeda, Bejarano y Molano, entre otros más figuran como columnistas de uno y otro lado. Aunque cada uno de ellos podría enfrentarse en un debate argumentado (en el mejor de los casos) con posiciones radicalmente opuestas, tienen algo en común gracias a su labor como columnistas de opinión: los comentarios del lector.

Es importante saber que cada uno de ellos ya debió haber desarrollado un caparazón para sus señoras madres tan mentadas y maltratadas, pues lo que se encuentra en cada columna, más que comentarios de los lectores, son ofensas y afirmaciones limitadas. Pero estoy seguro de que los foros y comentarios de los periódicos, son simplemente una pequeña muestra de un país en el que la mayoría de las noticias son de violencia y muerte.

Bajo esta perspectiva, no es sorpresivo a uno lo tilden de guerrillero y al otro paramilitar, pues el discurso aquel de la amenaza narcoterrorista dejó a este mundo dividido entre buenos y malos, y Colombia no es la excepción. El debate argumentado es una utopía y por eso la paz en nuestro país es como el animal que la representa, una paloma blanca que ahora es gris del mugre, que se caga en la estatua de todos los próceres de plazas de las ciudades, pero sobre todo, que ante la más mínima señal de movimiento cercano sale volando para no dejarse agarrar.

Como este asqueroso animal es tan jodido de atrapar concluiré con la más fácil afirmación, que solamente replicaré de lo que se lee día a día en los periódicos: en Colombia existe un periódico para los paramilitares y otro para los guerrilleros, y por eso quien lea uno u otro se merece todo el odio de su contrario. Ahora lo único que espero es que los comentarios de esta entrada, si es que los hay, no vayan a estar por debajo de mis expectativas.