viernes, 14 de agosto de 2009

En 10 años no pasó nada (país loop, enfermo de Alzheimer)


En los últimos días, al cumplirse 10 años del asesinato de Jaime Garzón, abundan en la red los enlaces a videos de YouTube con segmentos de sus reveladores programas. Así mismo, especiales conmemorativos en los noticieros y periódicos en los que se muestra con sorpresa la capacidad de vidente que tenía Garzón, pues sus parodias mantienen una increíble e indignante vigencia diez años después, así los personajes representados en algunos casos hayan sido distintos...aunque en su mayoría los causantes de nuestras desgracias, impunemente y con el estúpido beneplácito de este pueblo, sigan siendo los mismos.

Lo que sin duda se le debe reconocer a Garzón es su creatividad y su conocimiento de las asquerosas mañas de nuestros líderes, pues él mismo tuvo la oportunidad de vivir en carne propia el horrible mundo de la política y, más aún, es de aplaudir el hecho de que él tuviera la valentía suicida de hablar de lo horrible que es este país.

Sin embargo, la ingenua sorpresa de los medios de comunicación ante la vigencia de los discursos del creativo humorista resulta por lo menos ingenua y estúpida. Es un hecho: en este país nunca pasa nada nuevo. De generación en de-generación lo único que cambian son las caras (porque los apellidos son los mismos), pero las mañas rateras, corruptas y de ineptitud siguen intactas desde que Colombia se llama Colombia. Justamente hace algunos meses viendo la inaguantable televisión nacional sentí lo mismo que siento hoy: este país no va para ninguna parte, por el contrario seguirá siendo el mismo quién sabe hasta cuando. Vivimos en un País loop.

También vale la pena recordar (ya que el compadre abandonó el blog para dedicarse al toreo) este texto escrito por Thorik hace ya más de un año en el que sale a relucir nuevamente el chistoso y valiente Garzón.

martes, 14 de julio de 2009

Activismo inútil en Facebook


Me declaro en total acuerdo frente a la decisión de los hijos del presidente de denunciar y hacer todas las investigaciones del caso frente a la amenaza que recibieron a través de Facebook. No lo digo motivado por la indignación de que traten de atentar contra sus vidas (al fin y al cabo eso hace parte de este violento país) o por la seriedad de la amenaza, ni porque piense que efectivamente el crimen organizado por Facebook pudiera llevarse a cabo efectivamente, estoy de acuerdo para que de una vez por todas la gente deje de pensar que con grupos de Facebook puede cambiar al mundo.

Estoy convencido de que el creador de dicho grupo es un desubicado y estúpidamente soñador que con la indignación propia de un enbufandado amante de Silvio Rodriguez y del vino caliente está en desacuerdo con las actuaciones de los hijos del presidente. El personaje creador de esta tontería seguramente no midió sus palabras y quiso convertirse en un líder, seguramente juvenil, como aquellos de la tan cacareada marcha del 4 de febrero.

Esto solo responde a un cúmulo de desvergonzadas rutinas que suele tener la gente en Facebook. Muchos piensan que este es el lugar para describir cada 5 segundos su estado de ánimo que no le interesa a nadie, para plasmar sus más elaborados pensamientos (si es que eso es producto de la mente), para publicar sus fotos en cada pésima rumba, para poner frases celebres de Walter Riso o de Paulo Cohelo y, peor aún, para cambiar la política o las más arraigadas y cochinas costumbres nacionales.

No deja de generar en mí una gran carcajada cada vez que algún emprendedor y valiente personaje crea un grupo para tumbar a Samuel Moreno, otro para odiar a Piedad Cordoba,  otro oponiéndose con todas sus fuerzas (medidas en Megabytes) a la reelección de Uribe o cualquier idiotez semejante. Estos adalides del activismo político no ahorran energía (de sus computadores) para promover cualquier tipo de iniciativa facebookera que los haga sentir que están construyendo un país mejor, pero seguramente no han descubierto que tanto grupillo no sirve sino para perder el tiempo y agrandar los más ínfimos egos.

Es por esto que estoy de acuerdo con que el promotor del grupo que buscaba la muerte de Tomás y Jerónimo Uribe se lleve por lo menos un buen susto, para ver si así y de una buena vez se deja de hacer tanta alharaca inútil por el ubicuo Facebook. No es un secreto que esta es una sociedad hipercontrolada en la que todo se sabe y mucho más si se hace a través de un computador, el cual seguramente revela con claridad qué hace cada quien en sus ratos de ocio, pero como podría preverse quien hace tanto grupo en Facebook solo piensa en "poner su granito de arena" sin medir las consecuencias de sus valientes arrebatos, eso sí un granito de arena desde su casita y por computador.

La mejor muestra de la inutilidad del Facebook para propósitos nacionales es la "mítica" marcha del 4 de febrero, que los medios desinformativos colombianos se empeñaron en endilgarle a la red social. Lo que nadie se pregunta es ¿qué hubiera sido de esta marcha sin las noticias de los medios de comunicación, sin el apoyo de las embajadas, sin el apoyo de las empresas y solamente con un grupo de Facebook? La respuesta para mí es obvia, hubiera pasado lo mismo que pasa con tanto grupo que pretende cambiar la realidad: NADA.

viernes, 10 de julio de 2009

Que dejen ir a Michael


Luego de una gran ceremonia y un sentido homenaje, como sin duda lo merecía un hombre que gracias a su música alcanzó la inmortalidad, se podría suponer que por fin lograría desprenderse de este horrible y acosador mundo, pero no parece ser así.

El gran Michael Jackson, quien pensaría yo debe estar ya preparado para disfrutar de su nueva vida en el cielo, en el infierno, en el país de nunca jamás, o vaya uno a saber en dónde, encontró en Colombia su nueva atadura a este planeta el cual seguramente está muy dispuesto a abandonar de una vez por todas, pues me pregunto ¿acaso no es suficiente la música que dejó para que dejen ir libre a su espíritu de una vez por todas?

Para comenzar, ayer, en Malambo Atlántico, uno de los tantos polvorientos pueblos olvidados, lejanos y casi desconocidos de nuestro país, apareció el espíritu del Rey del pop en una casa de esas en las que una vez por mes aparece el Espíritu Santo en una grieta, el Divino Niño en un árbol, la Virgen Maria en un pedazo de pan o San Benito en una baldosa. Me pregunto entonces ¿porqué diablos asumen que el fantasma era Michael Jackson? ¿Será acaso por su miedosa apariencia al final de sus días? ¿Por qué razón la señora afirma que olía además a formol? ¿Por qué diablos, si quisiera regresar a la tierra, vendría a Colombia, a un pueblo desconocido y remoto como Malambo, a la casa de unos aparecidos?

Pero esto no es todo, se aproxima el nunca bien ponderado Factor X en su nosequeaba versión (sí, por supuesto con los insoportables Andrea Serna, Juan Carlos Coronel, José Gaviria y Marbelle) y me podría imaginar que en ese vergonzoso show saldrán a relucir los infaltables Michael Jackson criollo, el personaje que mezcla a Michael Jackson con currulao, o el que hace el moonwalk al ritmo del himno nacional, o simplemente uno que se llama Mike Collazos.

Creo que ya es hora de disfrutar de Michael Jackson en sus videos originales, con las canciones grabadas por él mismo y no más homenajes baratos ni apariciones fantasmales. El único problema es que como ya el divino niño, quien se encuentra escondido con los rumores de la aparición de Michael en el cielo, no volverá a aparecer mientras el rey del pop ande por ahí rondando, tendremos que aguantarnos los milagros y los espíritus de Jackson en cada pueblo colombiano con afán de protagonismo. ¿Será que todavía no han entendido lo difícil que debió haber sido para él la muerte por intoxicación luego de la ingesta de una salchicha de nueve años?

Gracias al cielo la humanidad podrá disfrutar por siempre de la música, videos, cifras inigualables en ventas y el imborrable recuerdo de Michael mientras el con júbilo estará disfrutando, en el lugar que se encuentre, del reencuentro con su nariz.

jueves, 25 de junio de 2009

El enigma de las mascotas del fútbol


En los últimos días, en los que el precario fútbol colombiano lleva a cabo sus finales, gracias al MSN y Facebook, herramientas en las que la gente pretende revelar hasta el último detalle de sus vidas promedio y comunicarle al mundo entero sus más intrascendentes pensamientos (si es que eso puede ser producto de la mente), he comprendido un poco mejor la razón por la que existen tantas mascotas y personajes desprovistos de vergüenza que se atreven, sin mayor sonrojo, a hacer el ridículo en los estadios o en la tv por una causa tan nimia como un equipo de fútbol colombiano.

Es para sorprenderse que un pobre hombre en el calor de Barranquilla se sumerja en un disfraz de tiburón o que otro fanático personifique a un indio pijao domingo tras domingo,  pero si la gente del común se desvive por un aburrido, chambón, torcido y mediocre torneo de fútbol, todo cobra mayor sentido. Por estos días son muchas las frases en MSN o Facebook del estilo: "Junior tu papá", "Teo les va a clavar 3 el miércoles", "Grande mi blanco", "que los del Caldas tomen mucho café porque trasnocharán pensando en los goles del príncipe Giovanny" "los costeños quedaron blancos del susto en Manizales" y demás clichés que bien podrían ser obra de cualquier creativo y poeta del periodismo deportivo (aquellos que dicen cosas como "el equipo volcánico").

Son estos mismos periodistas al mejor estilo de Tito Pucheti, quienes transmiten en vivo para los noticieros rodeados de una caterva de obnubilados que los llenan de harina, les pegan calvazos, los empujan y les gritan en el oído, entre muchos otros vejámenes que parecieran disfrutar, los que incitan a crear este tipo de creativas frases y por supuesto a que exista un calenturiento fanatismo por el cada día peor fútbol del país.

Sin embargo y a pesar del mal gusto que alguien pueda tener por el deportivo Pasto o el Bucaramanga, por nombrar algunos, todavía no puedo entender del todo qué motiva a algunos personajes al vergonzoso extremo de ser mascotas de un equipo de fútbol, qué tornillo les falta o qué golpe se dieron en su infancia para que salgan a bailar, juguetear y "divertir" al público inmersos en un horrible disfraz y además de todo sentirse orgullosos de su penosa labor.

Hay algunos que se ponen una máscara de cuy o de tigre verde, los cuales probablemente hagan un penoso trabajo por dinero, lo cual en este quebrado país no sería extraño ni criticable, pero hay otros injustificados que deciden voluntariamente encarnar a paupérrimos personajes que en teoría representan un sentir popular. Es para mí claramente identificable la cara del indio que representa al Tolima y que grita como un demente ante las cámaras de televisión, así como en su época fue el engominado y siempre penosamente llamativo Cole.

Me encantaría saber qué pasa por la cabeza de estas personas, me gustaría conocer sus casas, en las que seguramente de un muro deben colgar cientos de fotos con glorias del deporte como la Cachaza Hernandez, el manimal Cortez, el Teacher Berrio, John Mario Ramirez o cualquier otra estrella del fútbol nacional. Me gustaría saber cómo es la vida de lunes a viernes de estos personajes, si visten usualmente con prendas del color de su equipo favorito y si desde el lunes preparan la pinta y la actuación del partido del siguiente domingo. Me encantaría comprender sus motivaciones y conocer la cara de tristeza de estos personajes cuando su equipo es goleado, sobre todo eso me fascinaría.

Si alguien pudiera hacerme comprender mejor a una mascota de fútbol lo agradecería, porque sin duda es uno de los grandes enigmas que con frecuencia ronda mi cabeza.

Los comentarios quedan abiertos entonces para que cualquier mascota con o sin disfraz nos llene de madrazos, como es ya habitual cada vez que tocamos el delicado y sensible tema del fútbol colombiano, o para que simplemente nos abra la mente ante una labor tan enigmática como la de ser mascota de equipo de fútbol.

miércoles, 17 de junio de 2009

¿Qué pasó con Américo?

Justo hoy, cuando pensaba en la maldición que había sido escribir la entrada pasada, titulada País loop, gracias a la cual sentía que todo lo que pasa en Colombia es una eterna repetición de sucesos y que por lo tanto las ideas a la hora de escribir también son aburridamente repetidas, me di cuenta de un hecho sin precedentes en Bogotá.

No se trataba de las brillantes campañas cívicas de Samu-el alcalde en las que ubica en un mismo semáforo a 40 desempleados a supervisar que la gente cruce por la cebra, ni de la contratación de Neider Morantes en Milloranios, hechos que, como todo en Colombia, parecen un eterno deja vu. En este caso, probablemente por mi fascinación hacia este desapercibido personaje, lo que veía era algo sin precedentes.

Resulta que el buen Américo Vespucio, aquel hombrecillo gris que se posaba inmóvil sobre la carrera séptima con calle 96, ha desaparecido. Muchos se preguntarán quién diablos es este señor y porqué razón había una estatua en su honor. Pues bien, yo por mucho tiempo me pregunté lo mismo sin una respuesta satisfactoria, para finalmente darme cuenta de la irrelevancia de esta estatua que nadie veía nunca.

Algunos pensarán que este hombre hacía parte del grupo que fortuitamente se encontró este continente abordo La niña, La pinta o La santa María, pero no, él simplemente se dio cuenta de que Colón había encontrado un nuevo continente y gracias a ello este lugar se llama como se llama: América.

Investigando un poco acerca del enigmático personaje, que como bien decía un amigo parece sacado de El señor de los anillos, me di cuenta de que fue más famoso por sus relatos de viajes sacados de su propia imaginación e inducidos tal vez por sobredosis de tiempo libre, que por viajes verdaderos.

Es probable que allí repose la verdadera importancia que lo ha hecho merecedor a una estatua, seguramente la relevancia de Américo radica en que fue un soñador (por no llamarlo mentiroso) tal y como somos por acá, que usamos eufemismos para cada brutalidad que sucede en este bello y genocida país.

Es una lástima la desaparición de este monumento, que por cierto parece haber sido arrancado a punta de machete al mejor estilo de un busetero (lo cual me recordó la emblemática caída de la estatua de Sadam). Ahora me pregunto ¿qué será de este pueblo recochero sin su mayor entretenimiento? ¿a quién disfrazarán de papá Noel en navidad? ¿a quién le robarán el globo terráqueo que llevaba en su mano? ¿A quién le pondrán botellas de aguardiente en cada vez que la selección Colombia le gane a cualquier equipo de quinta categoría? ¿Quién será tan inútil y poco representativo como él? ¿Será Regina 11 o Moreno de Caro, verdaderos representantes de nuestra raza, los llamados a ocupar ese pedestal?

Pero a fin de cuentas ¿Qué pasó con Américo y por qué nos ha abandonado?

jueves, 4 de junio de 2009

País loop


Colombia, sin duda, es un gran loop o bien podría llamarse país deja vu, hecho que puede ser comprobado tras una rutinaria jornada de noticiero de las 7 p.m., en donde se podrían recitar las noticias de memoria simplemente cambiando los protagonistas en cada época.

Justamente eso fue lo que me sucedió anoche mientras me encontraba viendo las noticias, sentía como si todo lo que decían ya me lo supiera de memoria por haber sido repetido una y otra vez en épocas pasadas. Fueron puntualmente tres hechos muy reveladores los que me demostraron dicha la situación.

Para empezar con el sentimiento extraño de repetir historias, la noticia de la prohibición de la dosis mínima me pareció obvia y, por decir lo menos, anacrónica. Eso no puede ser noticia, es bien sabido por todos que nuestros senadores ven esas cosas horribles como pecados mortales y crimines espantosos que Dios aborrece a los cuales hay que poner solución echándole bala a todos esos traficantes y consumidores.

Para continuar, en la sección de deportes donde la noticia del momento es el partido de la selección Colombia contra Argentina, todavía los descarados periodistas se atreven a hacer alusiones, así sean tímidas, al catastrófico 5-0 de hace no se cuántos años. Son tan insolentes de siquiera mencionar esa hazaña histórica que sólo nos sirvió para estar donde estamos: eliminados de los mundiales recientes y pensando todavía que nos merecemos más.

Esta maldita memoria del 5-0 nos ha acompañado durante largos 16 años creando una ilusión falsa de que con este pobre fútbol puede pasar algo más que otra eliminación del Mundial. Igual fue en su momento con el empate contra Alemania en 1990, que todavía es motivo de orgullo nacional...sí, aunque suene ridículo fue solamente un empate. Seguramente cuando el partido de Colombia Argentina cuente con la presencia de los nietos de Messi y los nietos de Rodallega, el bigotón nieto de Javier Hernández hará un video previo al partido recordando el 5-0 de 1993.

Para comprobar si lo que veía anoche era un noticiero del año 2009 y no anterior, continué con la sección de farándula, en la que las mismas descerebradas de siempre ahora la emprendían contra el igualmente descerebrado Don Omar. Resulta que el trenzado pueltoliqueño hizo alguna alusión a la droga colombiana en una de sus hipersexuales, fiesteras y traquetas canciones, hecho que hizo parar los pelos de las presentadoras.

Indignadas entrevistaron a Fonseca, a Babas y al señor Crápula, entre otras glorias de la penosa canción colombiana, para que dijeran que Colombia es pasión, paisajes, mariposas, cuchucos, Montoya y selección de fútbol. Tener esa clase de "artistas" debería indignar más al país entero, que lo que pueda decir Don Omar.

Esta historia me recuerda la indignación en su sección de farándula de Caro, Cris, Lauris, Adri, Cata, Pao y Andre por lo que dijo Charly García, por lo que pintó caricaturista Mike Peters, por lo que cantó Carla Bruni o por lo que sugirió Hollywood en sus películas. Otra historia muchas veces repetida.

Y así pasa con todo en nuestra querida tierra, parece que hay un pequeño y falso impulso para avanzar pero siempre volvemos a los mismo y ese loop o bucle se repite infinitamente desde quién sabe cuándo. En cada época surgen nuevos personajes que parecen reencarnaciones de sus antepasados, haciendo siempre lo mismo y repitiendo la historia una y otra vez.