lunes, 25 de noviembre de 2013

Música para Halloween, la fiesta que no debe morir

A mí, sinceramente, ya me da pena responder, año tras año desde 1998, que un chaleco sobre una camisa de cuadros es mi disfraz de vaquero, porque ni sombrero tengo. Es que si el simple hecho de combinar la ropa de cada día me cuesta trabajo, pensar en un disfraz me produce más pereza que una fiesta empresarial en chiva rumbera. Pero no por eso me opongo a que exista la celebración de Halloween y, sobre todo, exijo que se respete su temporada.

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