martes, 18 de marzo de 2008

Tras de ladrón bufón


Esta sentencia que trae a colación mi señora madre cada vez que quiere referirse a alguien descarado que no se sonroja luego de embarrarla y volverla a embarrar premeditadamente, es lo que significa “tras de ladrón bufón”.

Y por estos días sí que hay bufones por estos lares, por ejemplo el acerrador Mancuso que se atrevió a publicar un comunicado apoyando la marcha del 4 de febrero, al igual que lo hizo la guerrilla al promover la marcha del 6 de marzo, como si unos muertos valieran más que los que cada uno ha sumado a esta guerra.

Pero el bufón que me inspira en esta ocasión es el holograma de Fidel Castro, quien todavía sigue dando lora gracias, al parecer, a que nuestros deseos navideños de pedir unas nuevas poleas para manejarlo han sido escuchados por Jesús (ahora crucificado en posición fetal), pues Fidel aparece ahora con alguna frecuencia con sus opiniones sobre diferentes asuntos de la realidad mundial.

La última opinión que expresó fue con respecto a 'la mano' que le dio ‘Rojas’ al gobierno al matar a Iván Ríos. Según Fidel todo se trata de la intervención del ‘imperio yanqui’ (argumento de antaño que usará hasta el fin del mundo si le siguen renovando las poleas) que solo quiere alimentar su ‘sed de sangre’ para alcanzar sus innobles objetivos.

Lo que se le olvida al comandante, tal vez porque todavía no han podido actualizar su memoria, es que él en su época gloriosa mandaba al paredón de fusilamiento a todo el que se opusiera a sus ideas. Dicen que esto del paredón responde a su afinidad con García Márquez, pues Fidel quería representar siempre la escena inicial de 100 años de soledad, pero lo que no tenía en cuenta es que esta historia tiene lugar varios años atrás cuando aún era frecuente esta irracional práctica.

Es así como muchos cubanos han sido asesinados, solo porque el grandioso comandante no acepta opiniones diferentes a la de su revolución. Y es así mismo como en la isla parece esconderse un descontento que se logra tapar con la maravillosa cultura y atractivos creados para los turistas.

Sin embargo han sido muchos los afectados por la ‘sed de poder’ de Castro quien todo el tiempo anda criticando la sed del otro como en este caso la ‘sed de sangre’ del imperio. Muy apropiado es el testimonio de Huber Matos (compañero de revolución de Castro, quien al ver el rumbo de dicha revolución se alejó del comandante y luego fue llevado a prisión), sobre su juicio y posterior encarcelamiento en Cuba.

Y antes de que lleguen los castristas a reprocharme porque en Cuba nadie muere de hambre y que gracias a Fidel todos son iguales, etc., etc., etc., les digo que no me interesa entrar en el debate de lo bueno o malo que ha sido Castro para Cuba. Lo único que pretendo decir es que este hombre no tiene autoridad para denunciar que alguien mate a otro para llevar a cabo sus objetivos (sean los que sean) porque él ha sido el abanderado de esa práctica.
Es por eso que citando a mi sabia madre diré: "Ese Fidel Castro si...tras de ladrón bufón".