lunes, 29 de julio de 2013

Colombia no domina

La esperanza siempre latente creó la falsa ilusión de que bajo los escombros post apocalípticos quedaron sepultadas grandes riquezas minerales, montando así al país en una inútil carrera por convertirse en una potencia minera. Este despropósito ha sido promovido por hambrientos zombies de otras latitudes que han encontrado “inexplicable” eco entre los gobernantes locales. Lo que parecen desconocer los ilusionados habitantes de este terruño, es que este peladero, incluso desde antes del apocalipsis, ha estado más bien lejos de ser una potencia carbonífera o petrolera.
Por el contrario, si es que tras el apocalipsis se puede hablar de biodiversidad, en eso sí somos potencia: a diferencia del empobrecido mundo entero, acá sobrevive una variada gama de especies, dentro de los que se cuentan ratas de dos patas, palomas con oreja en la cabeza y cucarachas empanaderas. A pesar de esta amplísima gama de especies aún sobreviviente, la caprichosa minería al contaminar el agua está acabando incluso con estas resistentes formas de vida y ha generado así una esperada crisis sanitaria. Esto ha motivado múltiples protestas y bloqueos de hordas de zombies, cada vez más difíciles de do-minar hasta por el mismo Robocop.