jueves, 18 de julio de 2013

La venganza musical de los publicistas

En alguna izada de bandera cuando estaba en tercero de primaria, Germán, un profesor de educación física parecido a Chuck Norris y que manejaba un taxi, razón por la cual era conocido como Ranger Taxis, decidió llevarme a donde la coordinadora al oírme cambiar el patriota “oh júbilo inmortal” por un ramplón “don Julio entre un costal”. Lo que Ranger Taxis no entendía es que era una práctica muy común, y hasta creativa, de los niños en ese entonces, que además del himno nacional cambiábamos la letra de las cuñas publicitarias con frecuencia, como aquella que terminó en “La fina, la más cochina, la preferida de los perros en la esquina…”, entre otras más, aunque no imaginamos nunca la furia que esto desataría...

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